Los que están inmersos en la búsqueda de vivienda, que no son tan pocos, se preguntan a veces dónde están esos chollos tan buscados y los vendedores piensan que los compradores solo quieren que les regalen sus pisos. Pues bien, ni una cosa ni la otra: ni los compradores buscan exactamente chollos ni los vendedores están dispuestos a regalar sus viviendas, pero entre ambas posturas tendría que haber un término medio que, aunque parezca mentira, es difícil de conseguir.

En realidad no muchos son los vendedores que están dispuestos a asumir el precio real y actual de sus inmuebles y sin embargo sí existen compradores dispuestos a comprar en un precio “justo”. ¿Qué ocurre entonces?

La mayor parte de las veces se quiere obtener una ganancia que ya pertenece al pasado, cada vez mas pasado…. Las plusvalías a corto plazo se han acabado y las cuentas se hacen de otra manera, y de eso hay que ser consciente.

El comentario generalizado de un vendedor “no dispuesto a vender” es: pero si en ese precio pierdo dinero!!!!!! Y la realidad es que no se puede perder lo que no se tiene, es decir, si he heredado un piso y quiero venderlo, este tiene un precio unitario en el mercado, no un precio fragmentado.

Lamentablemente muchos le ponen todavía a este tipo de vivienda el precio sumando la parte de dinero que cada heredero quiere conseguir y el resultado es que el precio final resulta estar fuera de mercado. O aquellos que piensan que el precio de su vivienda es muy superior a lo que el mercado está dispuesto a absorber, cuando la realidad es que la ganancia es bastante razonable teniendo en cuenta hace cuanto tiempo de compró y en qué cantidad se compró.

Naturalmente que hay excepciones y que lamentablemente mucha gente esta viéndose obligada a vender incluso por debajo del valor en que compro en su día, pero esto está ocurriendo en los casos de compras realizadas en el límite del boom inmobiliario, no así en las ventas que se producen en el centro de las ciudades en las que en realidad no hay tantos inmuebles a buen precio.

Evidentemente las reglas del juego han cambiado y con ellas habrán de cambiar las expectativas de aquellos que quieran obtener una ganancia en el mercado inmobiliario, ajustándose al nuevo marco que sin duda quedará una vez que se termine esta crisis, que acabará. Y de todo ello tendrá que quedar un panorama más equilibrado y justo donde el mercado encuentre un equilibrio entre la compra y la venta, con ganancias razonables, y con un objetivo más dirigido a la regeneración urbana y donde el alquiler no sea considerado una perdida sino una opción.

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