Cuando alquilamos un inmueble y nos decantamos por un tipo de alquiler u otro, también debemos tener en cuenta a la hora de saber la rentabilidad real en cada caso, qué podemos deducirnos y que no.
Cuando hacemos la declaración de la renta habrá que declarar todos los ingresos obtenidos y compensar con los gastos. En ambos caso podemos deducirnos lo siguiente:
- Los intereses del préstamo hipotecario si lo estuviéramos pagando
- Los gastos en los que hayamos incurrido tanto por reparaciones como por mantenimiento de la vivienda
- Los suministros si es que los pagamos nosotros, como el agua, la luz, el gas, etc.
- Las tasas e impuestos, como el IBI, tasa de Basuras, la Comunidad de Propietarios, las posibles derramas, etc.
- El seguro del hogar si lo tenemos contratado
- Los gastos de gestión u administración del inmueble
Ahora en la declaración de la renta para viviendas de uso habitual, o incluso para períodos largos, como por ejemplo para estudiantes que arriendan para el curso escolar, podemos deducirnos el 60% de los ingresos obtenidos sin tener en cuenta la edad del inquilino, y sin limitaciones por ello, lo que no ocurre en el caso de las viviendas para uso vacacional o de temporada, en los que no está permitido.
Así que cuando hagamos números a final de año hay que tener en cuenta también esto, por que seguramente cambiará y mucho la rentabilidad real que creemos estar percibiendo.
Si tienes dudas consúltanos, te asesoraremos en todo el proceso de alquiler.
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