Una de las dudas más frecuentes entre los propietarios que forman parte de una comunidad de vecinos es si la contratación de un administrador de fincas constituye una obligación legal o si, por el contrario, se trata de una decisión voluntaria de la propia comunidad. La respuesta requiere acudir a la normativa que regula las comunidades de propietarios en España, fundamentalmente la Ley de Propiedad Horizontal (LPH).

Marco legal

La Ley de Propiedad Horizontal regula los órganos de gobierno de las comunidades de propietarios. Según esta norma, los cargos que necesariamente deben existir son:

  • Presidente.
  • Secretario (salvo que sus funciones sean asumidas por otro cargo).
  • Administrador (salvo que sus funciones sean asumidas conforme permite la ley).

La existencia de las funciones de administración es obligatoria para el correcto funcionamiento de la comunidad. Sin embargo, ello no significa necesariamente que deba contratarse a un administrador de fincas profesional externo. 

¿Es obligatorio contratar un administrador de fincas? 

La respuesta es no. La legislación española no impone a las comunidades de propietarios la obligación de contratar a un administrador de fincas colegiado o profesional.

El artículo 13 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que el cargo de administrador puede ser desempeñado por: 

  • Un propietario de la propia comunidad.
  • El secretario de la comunidad, cuando se acuerde la acumulación de cargos.
  • Una persona física o jurídica con cualificación profesional suficiente para ejercer dichas funciones.

Por tanto, la comunidad tiene libertad para decidir quién desempeña las tareas administrativas, siempre que se respeten los requisitos legales y los acuerdos adoptados por la junta de propietarios.

Funciones del administrador

Las funciones del administrador están recogidas en el artículo 20 de la Ley de Propiedad Horizontal e incluyen, entre otras:

  • Velar por el buen régimen de la casa, sus instalaciones y servicios.
  • Preparar el plan de gastos previsibles y proponer los medios necesarios para afrontarlos.
  • Atender a la conservación y mantenimiento del inmueble.
  • Ejecutar los acuerdos adoptados por la junta.
  • Custodiar la documentación de la comunidad.
  • Actuar, en determinados casos, como secretario de la comunidad.

Estas tareas pueden ser realizadas tanto por un profesional como por un propietario designado por la comunidad. 

Ventajas de contar con un administrador profesional 

Aunque no sea obligatorio, muchas comunidades optan por contratar un administrador de fincas debido a las ventajas que ofrece: 

Mayor conocimiento técnico y jurídico 

Los administradores profesionales suelen estar especializados en normativa de propiedad horizontal, contratación de servicios, reclamación de deudas y gestión documental. 

Gestión económica más eficiente 

Se encargan de elaborar presupuestos, controlar gastos, emitir recibos y supervisar la contabilidad de la comunidad. 

Reducción de conflictos

La intervención de un profesional independiente puede contribuir a resolver discrepancias entre vecinos y garantizar una aplicación objetiva de los acuerdos comunitarios. 

Ahorro de tiempo para los propietarios

La gestión diaria de una comunidad puede resultar compleja y exigir una dedicación constante, especialmente en edificios con numerosos propietarios o instalaciones comunes relevantes.

¿Cuándo puede ser recomendable?

Aunque la ley no obliga a contratar un administrador profesional, suele ser especialmente recomendable en comunidades que presentan alguna de las siguientes características: 

  • Gran número de viviendas o locales.
  • Presupuestos elevados.
  • Existencia de empleados (porteros, conserjes, personal de mantenimiento).
  • Piscinas, jardines, garajes u otras instalaciones complejas.
  • Litigios o reclamaciones frecuentes.
  • Necesidad de acometer obras importantes.

En comunidades pequeñas, con pocos propietarios y una gestión sencilla, es habitual que alguno de los vecinos asuma las funciones administrativas, reduciendo así los costes de gestión. 

La legislación española exige que toda comunidad de propietarios disponga de las funciones de administración necesarias para su funcionamiento, pero no obliga a contratar un administrador de fincas profesional. La comunidad puede decidir que dichas funciones sean desempeñadas por un propietario, por el secretario o por un profesional externo.

No obstante, la creciente complejidad normativa, fiscal y técnica de la gestión comunitaria hace que, en la práctica, muchas comunidades consideren la contratación de un administrador de fincas como una opción altamente recomendable para garantizar una gestión eficiente, transparente y conforme a la ley. 

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