Un alquiler de temporada es el arrendamiento de una vivienda que se utiliza para cubrir una necesidad de vivienda específica, como pueden ser unas vacaciones, un trabajo con fecha de finalización, una temporada de estudios, etc.

En este tipo de contrato lo importante no es la duración (pueden ser semanas, meses o años) sino el motivo por el que se alquila, teniendo que establecer en el contrato los motivos que lo justifiquen.

Se rigen por la voluntad de las partes, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y el Código Civil.

Estos alquileres no están afectados por las limitaciones establecidas con las nuevas medidas de la LAU, al considerarse “arrendamiento para uso distinto del de vivienda” y no les afectan la limitación de actualización de renta ni las prorrogas obligatorias del contrato de alquiler.

Cuáles son sus ventajas y desventajas

VENTAJAS

Obtener una rentabilidad mayor ya que no se aplica el limite anual establecido por el Gobierno, de modo que el propietario es libre de pactar el precio que estime en cada caso en función de la oferta y la demanda del mercado en ese momento.

Es más flexible al pactarse la duración libremente entre las partes, por lo que no se aplica una duración mínima como en el alquiler de larga duración y los propietarios pueden disponer de la vivienda cuando lo necesiten sin tener que esperar los 5 o 7 años que establece la LAU para alquileres tradicionales.

Alta demanda, ya que son muchas las personas que desplazan por trabajo, estudios o cualquier otro motivo que prefieren este tipo de alquiler que no les condiciona mas que al tiempo que estimen que van a necesitar la vivienda.

No se puede prohibir por las comunidades de propietarios.

DESVENTAJAS

Alta rotación de inquilinos lo cual implica más dedicación del arrendador, limpieza, reparaciones además de tramites para encontrar nuevo inquilino cada vez que el piso se queda vacío, como nuevas visitas al inmueble.

Precaución para no incurrir en fraude de ley, La temporalidad del alquiler debe de quedar justificada y regulada en el contrato de alquiler, de forma que el contrato debe contener una cláusula que establezca la duración concreta del arrendamiento y un apartado que especifique que la residencia habitual del arrendatario se encuentra en otro lugar, para evitar que se entienda que es un contrato de uso de vivienda.

Por otra parte, no hay que confundirlo con Hay que distinguirlo del alquiler turístico que se considera una actividad económica que se rige por las normas sectoriales que aprueban las diferentes CCAA y que las comunidades de propietarios pueden prohibir en sus estatutos.

Con la nueva Ley de vivienda se ha disparado su impacto, de modo que muchos de las viviendas que antes de dedicaban a alquiler de larga duración hayan pasado al alquiler de temporada, sobre todo en los grandes mercados y que se ha convertido en una preocupación, otro de los resultados adversos que ha provocado esta nueva Ley de vivienda y que ha encarecido sustancialmente el mercado del alquiler por lo que la mayoría de los sectores estiman que la mejor forma de regular el mercado no es establecer limitaciones sino que se regulariza solo, es una cuestión de oferta y demanda, a mayor oferta mejores precios, poca oferta alza de los precios.

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