No es extraño que aún en el siglo en el que estamos, ya en el 2014, nos encontremos con vecinos que usan las calles como vertedero ó un espacio que no es de nadie y en el que todo vale.

Desde pintadas en obras de arte, fachadas protegidas del siglo pasado o incluso de mayor antigüedad.

Y algo que realmente me recuerda a épocas pasadas muy desagradables en cuanto a higiene se refiere, y es cuando en las viviendas no existían sistemas de desagüe, y se acostumbraba a tirar por los balcones las aguas sucias, incluso las fecales, al grito de “¡agua va!”, para advertir a los transeúntes del peligro y darles tiempo a que se apartaran y se refugiaran.

Ya entonces, Teodoro Ardemans, arquitecto real del primer rey Borbón, redactó unas ordenanzas acerca de la limpieza de las calles, en las que se decía:

“No se dejará que nadie tire el agua a la calle ya que esto molesta a los transeúntes y que si por algún caso la gente vaya a tirar el agua se fijen primero si viene alguien o no para evitar molestias.”

En la actualidad, el Ayuntamiento de Madrid, tiene de sobra regulados todos estos asuntos en ordenanzas municipales, en la Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y Gestión de Residuos, y especialmente el TÍTULO II. LIMPIEZA DE LA RED VIARIA, ZONAS VERDES Y OTROS ESPACIOS. CAPÍTULO 2º. ACTUACIONES NO PERMITIDAS

Cabe destacar las siguientes:

Artículo 14. Actuaciones prohibidas

d) Arrojar a la vía pública desde puertas, portales, ventanas, balcones o terrazas
cualquier clase de residuos, o cualquier objeto que pudiera causar daños o molestias a
las personas o las cosas, así como la limpieza y sacudida de alfombras, prendas o
similares.

e) Ensuciar la vía pública por el riego de plantas.

A pesar de todo, me pregunto si esto no resulta algo obvio para la gente, pero
lamentablemente en múltiples ocasiones vemos a personas sacudiendo alfombras,
manteles, etc. sin ningún tipo de pudor e incluso pensando que es lo normal.

Y luego están algunos porteros que cuando limpian los portales o la parte de la calle
de delante de la finca en la que trabajan, en vez de recoger lo barrido, lo echan a los
lados de la calzada, ó a los huecos de los árboles, es decir, mueven la basura de un
sitio a otro.

Está claro que nos falta educación y civismo, y eso es algo que aún tenemos
pendiente en este país, darnos cuenta de que lo público es de todos, que tenemos que cuidarlo y mantenerlo, y que si no lo hacemos lo acabamos pagando de
nuestro bolsillo, a través de los impuestos, además de seguir dando una imagen a
los turistas que nos visitan de país en vías de desarrollo con costumbre arcaicas más
propias del siglo pasado y muy poco higiénicas e incluso éticas.

Intentemos entre todos cambiar estas “malas” costumbres, por que vivir en Comunidad
es preocuparse de los demás, y usar lo público como si fuera propio, o incluso mejor,
ya que detrás de nosotros va a venir otra persona con los mismos derechos

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