Alquilar una vivienda es una decisión importante que implica un compromiso económico y legal. Sin embargo, una de las estafas más comunes en el mercado inmobiliario ocurre cuando una persona alquila un piso sin ser el propietario real ni tener autorización legal para hacerlo. Para evitar problemas futuros —como desahucios, pérdida de dinero o contratos nulos—, es fundamental que el inquilino verifique que está tratando con el arrendador legítimo. 

A continuación, te explicamos cómo hacerlo paso a paso. 

1. Solicitar la documentación que acredite la propiedad

El primer paso es pedir al arrendador un documento que demuestre que es el propietario del inmueble. Los más habituales son:

  • Escritura de propiedad.
  • Nota simple del Registro de la Propiedad.
  • Recibo del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles).

No es una falta de educación pedir estos documentos: es una práctica responsable y cada vez más habitual. 

2. Comprobar la información en el Registro de la Propiedad

La forma más segura de confirmar quién es el dueño de un piso es solicitar una nota simple en el Registro de la Propiedad. Este documento indica:

  • Quién es el propietario legal.
  • Si existen cargas (hipotecas, embargos).
  • Si el inmueble tiene limitaciones para alquilarse.

En España, puede solicitarse online por un coste reducido. 

3. Verificar la identidad del arrendador

Asegúrate de que el nombre que figura en la documentación de la vivienda coincide con el DNI o documento de identidad de la persona que te alquila el piso. Si el arrendador actúa en nombre de otra persona, debe presentar un poder notarial o una autorización legal expresa. 

4. Atención si alquilas a través de una agencia inmobiliaria

Si interviene una agencia:

  • Comprueba que esté legalmente constituida.
  • Pide el contrato de intermediación.
  • Asegúrate de que la agencia actúa con el consentimiento del propietario.

Una agencia seria no tendrá problema en facilitar esta información. 

5. Revisar cuidadosamente el contrato de alquiler

Antes de firmar:

  • Verifica que el arrendador identificado en el contrato es el propietario real.
  • Comprueba que el contrato incluye: 
    • Dirección exacta del inmueble.
    • Duración del alquiler. 
    • Renta y forma de pago. 
    • Fianza y garantías.

Nunca firmes un contrato con datos incompletos o ambiguos.

6. Desconfía de señales de alerta

Algunas señales claras de posible fraude son:

  • Negativa a mostrar documentación.
  • Precios demasiado bajos para la zona.
  • Prisas excesivas para pagar o firmar.
  • Solicitudes de pago en efectivo sin recibo.
  • Excusas para no enseñar el piso correctamente.

Ante cualquier duda, es mejor detener el proceso. 

7. No entregues dinero sin respaldo legal

Nunca entregues: 

  • Fianza.
  • Meses por adelantado.
  • Reservas.

sin haber verificado la propiedad y firmado un contrato. Todos los pagos deben quedar reflejados por escrito y con justificante. 

8. Consultar con un profesional si es necesario

Si la operación genera dudas, puedes acudir a:

  • Un abogado especializado en arrendamientos.
  • Una asociación de consumidores.
  • Un notario o gestor inmobiliario.

El coste de una consulta es mínimo comparado con los problemas que puede evitar. 

Asegurarse de que el piso se alquila al propietario o arrendador legal es una responsabilidad clave del inquilino. Verificar documentos, revisar el contrato y desconfiar de situaciones poco claras son pasos esenciales para proteger tu dinero y tu tranquilidad. 

Un alquiler seguro comienza siempre con información y precaución. 

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