En la revista GQ llaman la atención sobre el exceso de ingredientes en los combinados:

De un tiempo a esta parte venimos observando que, al pedir un clásico gin tonic, se empeñan en ponernos una ensalada acompañándolo. No al lado de la copa de balón, en su bol, según la forma tradicional (todo lo tradicional que puede ser que una ensalada acompañe a un gin tonic), sino todo dentro de la misma copa.

Esto nos obliga a ir retirando la cáscara de naranja, la del limón, el romero, las semillitas negras que flotan sin sentido, los frutos rojos, el trozo de calabaza, el tomate, el pimiento, el huevo duro y a veces, en los lugares más sibaritas, sacar el machete de Rambo y cortar algunas ramas para poder dar un sorbo a la bebida. Eso o ponerle una pajita, y nadie quiere beberse un gin con pajita.

…para a continuación proponernos, de la mano de profesionales italianos, cuatro ejemplos de gin-onics sobrios, elegantes…y su acompañamiento fuera de la copa.

La principal razón para incorporar añadidos a cualquier combinado con ginebra es potenciar los botánicos de la misma, no matarlos. De ahí que sea habitual encontrar algún elemento cítrico o vegetal acompañándola en sintonía con su composición (ver etiqueta para averiguarla). El resto, debe ir en un plato aparte, como nos enseñaron los profesionales cocteleros con cuatro ejemplos:

‘Triple Orange’, de Jorge Balbontín y Erik Viola; ‘Sea Side Crusta’, de Juan José Saber ; ‘Onion Gimlet’, de Jorge Balbontín ; ‘Amanda’s’, de Amanda Boucher.

* Lee completa la noticia en GQ y aprende a prepararlos.

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